pomos aceite

Las Tunas.- Grupos de trabajo conformados por autoridades del Partido, el Gobierno, cuerpos de inspección y organismos rectores de la actividad fiscal se activaron en esta provincia del oriente cubano para enfrentar las ilegalidades en las actividades económicas y los precios abusivos y especulativos.

Tras solo 24 horas de intenso trabajo, los resultados son contundentes. A lo largo y ancho del territorio tunero se impusieron 26 ventas forzosas, se procedió al cierre de 87 establecimientos, se realizaron 52 decomisos y se retiraron seis proyectos, lo que equivale a impedirles a los cuentapropistas afectados el ejercicio de sus respectivas actividades. Además, se atendieron 14 quejas ciudadanas, se emitieron dos apercibimientos y se enfrentaron 22 ilegalidades.

Entre las principales violaciones detectadas se encuentran las alteraciones de precios, la carencia de facturas de los productos a la venta. Adicionalmente se detectaron cinco locales cerrados para evadir las acciones de control.

Anteriormente, Alain Rodríguez Hernández, director de Finanzas y Precios en la provincia, le había dicho a la prensa que también aquí estaba teniendo lugar un proceso de diálogo con los nuevos actores económicos para consensuar el establecimiento de cotizaciones razonables de productos de alta demanda, pero deficitarios, como lo es ahora mismo aquí el aceite comestible.

Rodríguez Hernández explicó que se realizó un estudio en el grupo provincial de la Economía y se intercambió con las nuevas formas de gestión que en Las Tunas importan y comercializan, de manera mayorista, este y otros productos.

El origen del problema, coincidieron las autoridades, recae en la cruel política de asfixia económica del Gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, que encarece cada vez más la importación de alimentos y combustibles.

Expertos consultados han alertado que medidas de topar el precio del aceite, como en otras ocasiones, han generado el ocultamiento del producto y un estímulo al mercado negro. Por eso, ahora se apuesta por un control más riguroso y el diálogo con los actores económicos.

Por su parte, los informes oficiales de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) corroboran la escalada de precios del aceite en el mercado tunero. En julio del 2024, las estimaciones oficiales ubicaban las cotizaciones entre 450.00 y 550.00 pesos. Para diciembre del 2025 y los primeros meses del 2026, la situación cambió radicalmente, con un precio que se movía entre 550.00 y 800.00 pesos.

En abril del 2026, el precio se mantenía en ese rango de entre 700.00 y 800.00 pesos, pero se trataba de una calma engañosa. El verdadero estallido ocurrió en junio. El precio mínimo saltó a mil 500 pesos, y el máximo llegó a mil 900 pesos, casi el doble del precio máximo de abril.

Las Tunas no estuvo sola en este incremento. La Habana registró precios de entre mil 500 y dos mil 222 pesos, y Holguín entre mil 500 y mil 778 pesos. La provincia se colocó en el mismo nivel que los mercados más caros del país, lo que revela el carácter generalizado del fenómeno.

¿POR QUÉ SUBIERON LOS PRECIOS?

Tres factores se combinaron para elevar el precio del aceite. Primero, el costo de importación: en enero del 2026, el aceite de soya costaba entre 1.26 y 1.85 dólares por kilo, y con una tasa de cambio que superaba los 400 pesos por dólar, el costo de importación se situaba en unos 615 pesos por kilo, sin sumar transporte, distribución y margen de los comerciantes.

Segundo, la crisis energética: en mayo del 2026, el Gobierno cubano eliminó el precio fijo de la gasolina. El diésel llegó a costar más de 3 dólares por litro, encareciendo el transporte del aceite desde los puertos hasta los mercados tuneros.

Tercero, la liberalización: el Gobierno derogó las normas que establecían un tope máximo nacional al precio del aceite. Cuando desapareció, el precio saltó al nivel que realmente marcaba el mercado, demostrando que el tope anterior sostenía un precio ficticio.

A estos factores se suma un cuarto determinante: el afán de lucro y la especulación. El mercado cubano de alimentos está dominado en gran medida por el sector no estatal, y los precios ya no los fija el Estado. Cuando un producto escasea y se elimina el tope de precio, quien tiene el producto puede ponerle el precio que quiera. Además, ante la incertidumbre sobre el abastecimiento futuro, los vendedores tienden a guardar el producto y venderlo más caro.

Los economistas llaman "efecto manada" al fenómeno por el cual, cuando un vendedor sube el precio, otros lo imitan. Así se crea una espiral inflacionaria que va más allá de los fundamentos económicos.

Separar con precisión cuánto del aumento es costo real y cuánto es especulación resulta difícil. Lo que sí se puede afirmar es que el margen de ganancia de intermediarios y vendedores se ha ampliado significativamente en las últimas semanas.

Las autoridades aseguran que el enfrentamiento continuará, para que la combinación de control y diálogo permitan estabilizar los precios y garantizar el acceso de la población a productos de primera necesidad.

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