
Las Tunas.- Si de ofrecer declaraciones se trata, los grandes íconos del fútbol son una recurrencia. Cuando los árbitros dan el pitazo final de los partidos, los reporteros corren en su busca para acribillarlos a preguntas. Muchas respuestas suelen ser inteligentes y sensatas, pero otras son extravagantes y disparatadas. Les propongo algunas que harán cavilar y también sonreír.
El futbolista chileno Héctor Puebla alcanzó notoriedad por ser incansable y recorrer varios kilómetros en cada juego. Un periodista, intrigado, le preguntó: “Dígame, ¿usted cómo se las arregla para correr tanto durante los 90 minutos? ¿Cuántos pulmones tiene?”. Desconcertado, el santiaguino le contestó: “¿Que cuántos pulmones tengo? Bueno, uno, como todo el mundo, ¿o no?”.
Los conocimientos de geografía dejan mal parados a muchos jugadores. En la previa de un encuentro correspondiente a la Copa América del 2015, le preguntaron al uruguayo Edinson Cavani sobre las opciones de su país contra Jamaica. El Matador le respondió, inmutable: “Respetamos a todos los rivales, pero este, como todos los de África, será un adversario muy complicado”.
El legendario mediocampista británico David Beckham, ídolo del Manchester United y del Real Madrid, demostró ignorancia en materia teológica cuando, al venir al mundo su hijo Brooklyn el 4 de marzo de 1999, compartió con un reportero amigo una preocupación: “Quiero que cuanto antes el niño sea cristianizado, pero no sé aún a cuál religión. ¿Me sugerirías alguna?”.
Al chileno Murci Rojas, integrante de la Roja en el Mundial de 1998 e ídolo del club Colo Colo, le atribuyen varias frases divertidas. Al preguntarle en la previa de un partido si Chile sentiría su ausencia por lesión, expresó: “El equipo juega igual conmigo que sinmigo”. Y otra vez dijo ante las cámaras de la Televisión: “Saludos a mi señora esposa, que está embarazada de mí”.
Alessandro Altobelli, ariete del club Inter de Milan, fue redundante en cuanto a gratitud: “Quiero agradecer a mis padres por mi carrera, en especial a mi padre y a mi madre”. Otra declaración simpática corrió a la cuenta de Juan Carlos Letelier, del club Universidad Católica de Chile. Cuando lo entrevistaron por primera vez para un espacio televisivo, se viró para la cámara y expresó, azorado: “Primero que nada, les envió un saludo a todos los señores televisores”.
Por su parte, el irlandés George Best, llamado el Quinto Beatle y uno de los mejores jugadores de Europa en los años 60 del siglo pasado, se defendió cuando en el Manchester United, su club de siempre, le criticaron su conducta libertina y la adicción al alcohol. A sus censores les respondió así, con desfachatez: “En mi camino hacia el estadio hay dos bares, desde adentro mis admiradores me saludan y me invitan a beber. Y yo no sé decir que no”.
Las respuestas incoherentes abundan. Una vez le preguntaron a Claudio Borghi, volante ítalo-argentino, si en el Inter de Milan le pagaban mucho o poco. Su respuesta dejó perplejo al reportero: “Ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario”, respondió. Mariano Puyol, estrella de la U de Chile, transitó por la misma cuerda: “Cuando un equipo anda bien, no anda mal; y viceversa”.
Disparatadas, absurdas, inteligentes, agudas… Esta compilación de frases dichas en algún momento por futbolistas integra el patrimonio de un deporte fabuloso. La elocuencia de la mayoría radicó en sus pies y en sus tácticas, no en la palabra. Recordarlas es apenas un divertimento que potencia su dimensión de deportistas y seres humanos. Precisamente de eso se trata.

