Jueves, 11 Enero 2018 14:24

El desquite de Andrés

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La Habana.- Aquello de que "los play off son otra cosa" lo sabe muy bien Andrés Quiala, uno de esos peloteros indispensables para cualquier mentor, no por gusto pieza clave en el Pinar del Río campeón del 2014 bajo las órdenes de Alfonso Urquiola.

La postemporada se hace tan especial porque casi nunca hay mañana y en cada juego importa exclusivamente el aquí y el ahora. Manejar esos volúmenes de presión añadida no está al alcance de todos y muchos de los supuestamente estelares ceden entonces el protagonismo a los de voluntad más fuerte.
Andrés parece pertenecer a este último grupo, lo cual no es si no una excelente noticia para Pablo Alberto Civil, el piloto que conduce a la nave verdirroja por primera vez tan lejos de tierra firme.
Porque la temporada regular no fue color de rosa para el jardinero derecho tunero, muy limitado en su producción ofensiva y exiliado la mayor parte de la campaña al noveno turno en el line up. Más allá de una ligera recuperación al final, el muchacho nacido en la barriada capitalina del Cerro quedó lejos de su habitual rendimiento madero en mano y no pocos preferían la inclusión de un guardabosques con poder de fuego de cara a la fase semifinal.
Sin embargo, la dirección de los Leñadores terminó apostando por tres lanzadores, en lo que probablemente haya sido un gran acierto. Porque sacar de juego a andres quialavs holg beisbol serie57Quiala pudo ser un serio atentado contra la armonía defensiva del equipo. Su excelencia guante en mano se suma a la de de su vecino Yuniesky Larduet, para blindar buena parte de los jardines y convertirse en el secreto de innumerables triunfos a lo largo del Campeonato.
Conocido en todo el país por sus sobresalientes prestaciones en la custodia de la pradera derecha, Andrés refrendó su bien ganado prestigio encabezando a los jardineros de la 57 Serie en asistencias (10). Y no esperó mucho para demostrar que es un seguro de vida en choques tensos, sacando de circulación a dos corredores y evitando varias carreras en los primeros innings del juego que Las Tunas terminaría remontando ante Industriales, hace hoy una semana exacta.
Pero si su rendimiento defensivo estaba fuera de cualquier discusión, la palidez de sus números ofensivos provocaba cierto resquemor en los días previos al inicio del play off semifinal. La respuesta fue igual de contundente y Quiala terminó por ser clave en el triunfo inicial tunero, con un sencillo, un triple y tres remolques. En total, produjo cuatro jits y empujó igual número de anotaciones en los dos partidos acogidos por el estadio Julio Antonio Mella.
Ahora está de vuelta en el lugar que lo vio nacer, el legendario barrio de la capital que sigue teniendo como principal seña de identidad al mayor estadio beisbolero de Latinoamérica. El Coloso del Cerro no es ni mucho menos un escenario desconocido para Andrés Quiala, ni siquiera en estas encumbradas instancias que preceden a la discusión de un título nacional. Sólo que si ya vivió esa experiencia enfundado en la camiseta de los Vegueros de Pinar del Río, hacerlo por primera vez en condición de Leñador tiene que tener algo de especial para el muchacho que hace varios años apostó por lo improbable.
En busca de una oportunidad para jugar béisbol, el capitalino desafió en su momento las lógicas migratorias de este país, haciendo el viaje al revés y estableciéndose en el Balcón de Oriente, donde no sólo se ganó un puesto en el equipo de béisbol, sino que encontró su rumbo en la vida: formó una familia, un hogar y terminó de definirse como ser humano.
Por eso su vuelta es ahora tan especial, en tanto confirmación de que no le ha faltado sentido a una vida consagrada casi por entero al béisbol. Porque como cualquier joven, Andrés tiene otras pasiones, entre ellas la que lo ata al Real Madrid; pero el deporte de las bolas y los strikes ha ocupado por mucho tiempo ya su día a día, hasta transformarse en el centro mismo de su existencia.
El noveno bate tunero reconoce que estaba esperando con muchos deseos este momento y que tenía mucha confianza en sus posibilidades de revertir la tendencia de su rendimiento en la presente Serie. Es su particular desquite tras varios meses de zozobra.
Contar con un pelotero así de motivado, dueño de semejante determinación, es importantísimo para Pablo Alberto Civil. Sobre todo porque Andrés Quiala Herrera está de vuelta a su cuna, en busca de reivindicar su condición de pelotero integral, de pieza clave en el funcionamiento de un equipo. Y porque hay algo un poco místico en el instante justo en que un hombre decide tomar las riendas de su destino.

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Dubler R. Vázquez Colomé

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