Al llegar a la entrada de su destino se detuvo, tomó un respiro y cuando miró a su alrededor, su mente fue invadida durante varios segundos por un millón de imágenes de intensas mañanas y tardes transcurridas allí, entre aviones, ponis, bicicletas, sillas voladoras y por supuesto, el trineo, que para ella ha sido siempre la principal atracción, aunque la primera vez que subió era muy pequeña y casi se desmaya del miedo. Se sintió feliz de haber regresado al lugar.
Sin embargo, el Parque de Diversiones que encontró este verano, no era tan seductor como recordaba. La limpieza del sitio, impecable; la oferta gastronómica, decorosa, aunque faltaba variedad en las propuestas y escaseaban las confituras, pero el "plato fuerte", la diversión, estaba totalmente empañada por los achaques técnicos de muchos equipos.
Los aviones de Cubana no funcionaban; las bicicletas aéreas las halló diezmadas, las lanchitas se negaban a navegar, las sillas no obedecían al intento de los mecánicos por moverlas y por si fuera poco, el anhelado trineo había dejado de arrancar emociones a los adolescentes y sustos a los pequeños.
La decepción de Isabel es similar a la de muchos que han acudido por estos meses al único Parque de Diversiones con que cuenta la ciudad cabecera de la provincia. La instalación pide a gritos que los aparatos se pinten, modernicen y por qué no, incluyan novedades, lo cual no sucede hace tiempo. Cada año vemos allí el mismo escenario, "un poquito de colorete" y ya.
El Noticiero Nacional de Televisión compartió hace algunos días imágenes de la remodelación del parque infantil Amanecer Feliz, de Cienfuegos, el cual exhibe hoy esculturas con personajes de dibujos animados cubanos y se transforma en un pasatiempo asombroso, fruto de la genialidad de jóvenes diseñadores. ¿Qué impide que en Las Tunas se emprenda un proyecto de este tipo? Profesionales talentosos tenemos, así como la voluntad de embellecer la ciudad, lo cual se aprecia en las obras recientemente inauguradas.
Sería muy provechoso dedicar a nuestro añejo parque algo más que pintura, pues el complejo consta de espacio suficiente para crear allí una obra maestra, que lo convierta en plaza de verdadero esparcimiento para grandes y chicos. Nuevos equipos, espectáculos culturales y deportivos, representaciones teatrales, actuaciones de payasos y la realización de juegos tradicionales, así como animación musical, son opciones posibles que enriquecerían el espacio.
Resultaría extraordinario también revitalizar otros como el antiguo Parque de los Caballitos en la Feria, que deslumbró durante décadas a los niños con su gran estrella y en la actualidad es un lugar prácticamente en ruinas, solo visitado por la hierba y la herrumbre. Requieren, asimismo, una mirada los más de 200 parques de menor tamaño que existen en comunidades urbanas y rurales de la geografía local, cuyos columpios, cachumbambés y tiovivos presentan en no pocos casos gran deterioro.
La Empresa Provincial de Comunales, encargada de atenderlos, no cuenta con los recursos necesarios para financiar las necesidades de esas instalaciones. Se podría entonces, aplicar la experiencia de otras regiones, en las que se han establecido alianzas con empresas y organismos, que aportan con sus potencialidades a la vitalidad de dichas áreas.
Cuanto se haga para devolver el brillo a estos sitios, las familias lo agradecerán. Ante la necesidad de aumentar las opciones recreativas para los pequeños en el territorio y los aprietos de las economías hogareñas, los parques infantiles requieren transitar por un camino que los coloque a la altura de las expectativas de los tuneros.






















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