Jueves, 01 Junio 2017 17:16

En Cuba solo cargan cadenas de amor

Escrito por Graciela Guerrero Garay
En Cuba solo cargan cadenas de amor Foto: De la Autora

Cuando el planeta dedica el inicio de junio para movilizar pensamientos y acciones a favor de brindar una vida más plena a los pequeños habitantes de la Tierra, Cuba sigue el ritmo diario con total naturalidad y marca la diferencia, quizás, el "felicidades" que reciben sin estar de cumpleaños en la casa, la escuela y el barrio.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) no descansa en la lucha por salvarles los derechos a las niñas y los niños. Respecto a Cuba reconocen la gerencial seguridad que les permite crecer y educarse.
El mensaje es claro. En la isla caribeña nada es más importante que un niño y los programas priorizados y de justicia e inclusión social se destinan, en primer orden, a preservar la calidad del proceso de desarrollo desde el instante mismo del nacimiento, siempre en una institución estatal, con las vacunas garantizadas y un ciclo de atención primaria en los Consultorios Médicos de sus comunidades, todo gratis y con la presencia de un especialista en Pediatría.
Mientras el Gobierno cubano garantiza sistemáticamente los servicios básicos indispensables al recién nacido y su mamá, la familia – dígase abuelos, tíos, hermanos y amigos cercanos- desborda en amores, gestiones, solidaridad, sacrificio y cuanto sea necesario para que la infancia le sea un derroche de amor y salud para el bebé o la bebita. De aquí que cualquier minuto es –puede ser- el Día Internacional de la Infancia en este caimán del Caribe.
El resto lo complementan el cuidado en los círculos infantiles, el Programa educa a tu Hijo (para las madres sin vínculo laboral o quienes no tienen guarderías), la educación gratuita obligatoria hasta el nivel medio básico, oportunidades en la educación especial para los discapacitados y un engranaje social que facilita elevar las fortalezas de los proyectos integrados a favor de la salud infantil, la cultura y el desarrollo como individuos plenos y activos.
Lían Rafael es el más pequeño retoño del barrio y es un regalo para las familias del edificio. Mimos, sinceras inquietudes por su salud, deseos de que siempre vaya bien y cariñitos salidos desde los afectos verdaderos son muestras de lo que significan niñas y niños en Cuba, pero en cualquier lugar que vivan es igual. Puede que muchos no tengan algunos objetos de los últimos gritos de la moda tecnológica en juguetes o cualquier otra cosa material, pero lo vital para sonreír felices y ser amados les sobra.

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