Miércoles, 26 Julio 2017 06:10

Las Tunas y los sucesos del 26 de Julio

Escrito por José Armando Fernández Salazar
Una tarja rememora el paso de los jóvenes revolucionarios por la casa de Encarnita en Omaja Una tarja rememora el paso de los jóvenes revolucionarios por la casa de Encarnita en Omaja Pastor Batista

Las Tunas.- Una familia que puso en riesgo su vida para salvar a cuatro jóvenes desconocidos, la valentía de un hijo ilustre de estas tierras y hasta la casualidad, conectan a la actual provincia de Las Tunas con los sucesos acontecidos el 26 de Julio de 1953, cuando dos grupos de jóvenes asaltaron los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes para poner fin a la tiranía de Fulgencio Batista.

Entre los mártires que cayeron en aquella acción estuvo Juan Manuel Ameijeiras, nacido en Chaparra, antiguamente barrio del municipio de Puerto Padre. El combatiente, miembro de una familia que con posterioridad consagraría toda su estirpe a la Revolución, se vinculó con el movimiento que preparaba Fidel Castro en La Habana y puso su propio carro de alquiler en función de trasladar hasta Santiago de Cuba a todos los que participarían en el hecho.
Ameijeiras estuvo en el grupo que asaltó al cuartel santiaguero y logró retirarse, pero luego de una tenaz persecución por el ejército batistiano fue capturado y asesinado, aunque se informó como muerto en acción.
Similar destino hubieran corrido los asaltantes Rolando Rodríguez, Raúl Martínez, Ramiro Sánchez y Gerardo Pérez, quienes, luego de fallar la misión en el "Carlos Manuel de Céspedes" en Bayamo, llegaron al poblado de Omaja, huyendo de la ira de los esbirros.
En la localidad que actualmente forma parte del municipio de Majibacoa, Encarnita Lores y los suyos, de forma temeraria les brindaron asistencia y lograron trasladarlos sanos y salvos, primero hacia Las Tunas y posteriormente a La Habana.
En un testimonio de Encarnita, que en el 2009 recogió el periodista Pastor Batista, la revolucionaria describió aquellas jornadas de la siguiente forma: "Yo estaba muy preocupada; en Omaja había un esbirro que si llega a descubrirnos no sé qué habría hecho con mi familia. Teníamos cuatro hijos: Luisito, Róger, Mirtha y Porfirio. Fueron días muy tensos, de peligro. A veces mi esposo Luis estaba conversando con el juez en el portal y los demás nos manteníamos a la expectativa, con los asaltantes dentro de la casa".
Actualmente una tarja recuerda el suceso en la morada que se mantiene inmune a los estragos del paso del tiempo. Un monumento similar está situado en el actual restaurante Reymar, del centro histórico de la localidad capital de Las Tunas, donde varios de los integrantes del Movimiento almorzaron cuando se trasladaban hacia Santiago de Cuba. De igual forma, un testimonio de Teodulio Michel Barbán, chofer del carro en que Fidel viajó a la Ciudad Heroína, rememora una breve parada en el Balcón del Oriente Cubano para tomar un refrigerio en la cafetería El Néctar. 
Más allá de las coincidencias históricas, la cercanía de los tuneros a los sucesos que hoy se evocan como parte del Día de la Rebeldía Nacional, tienen que ver con el espíritu de lucha de la acción, que si bien fue un fracaso militar, se convirtió en el motor impulsor que generó el cambio que llegó con el triunfo del Primero de Enero de 1959.

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