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●Una singular iniciativa tiene por sede un asentamiento en el sur tunero. Busca romper ciclos de vulnerabilidad y garantizar que madres adolescentes y jóvenes rurales puedan construir proyectos de vida autónomos y sostenibles

Jobabo, Las Tunas.- El olor a carbón se siente en Ramírez, en el municipio de Jobabo, desde que las veredas de acceso asoman al pequeño poblado, ubicado al este de la demarcación. Motosierras para entregar, diagnósticos por compartir y, sobre todo, historias que escuchar.

carboneras jobabo las tunas yaidel 2Este fue el propósito de una jornada amplia, participativa y completamente enfocada en promover la esencia misma del quehacer comunitario de quienes, por ser mujeres, no se miden por estereotipos ni se esquivan ante el arduo panorama de una labor que, como dijeron allí, “es dura, compleja y deja las manos llenas de callos y pinchazos”.

Fue de esos días en los que las planificaciones salen bien porque la gente las hace suyas, en los que los especialistas dejan de ser visitantes y se convierten en vecinos por unos cuantos minutos; a la vez que comparten vivencias y dejan marcado el rumbo de un trabajo comunitario, que va más allá de facilitar recursos y utensilios, para convertirse en una experiencia única de laboratorio social.

En Jobabo, municipio que participa junto a la Ciénaga de Zapata en el proyecto Carboneras: por la autonomía de madres adolescentes y jóvenes en territorios rurales de Cuba, la visita dejó la sensación de que las cosas pueden hacerse de otro modo, con más "cabeza y corazón"; que se pueden transformar realidades duras, ejercer solidaridad sin victimizar y sumar voluntades, hasta que el peso de una comunidad entera empuje en la misma dirección.

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HERRAMIENTAS QUE TRANSFORMAN VIDAS

Más de una decena de motosierras eléctricas y de combustión, machetes nuevos, hachas afiladas, limas, ropa resistente y calzado apropiado cambiaron de manos. Detrás de cada herramienta había una mujer carbonera, de esas que conocen el oficio, pero rara vez habían tenido los medios para ejercerlo sin depender de otros.

Para alrededor de una treintena de personas que integran las brigadas femeninas de producción de carbón, tales insumos representan algo muy simple y muy profundo a la vez: “Esto significa poder trabajar cuando una quiere y quedarnos con lo que ganamos”, dijo Raquel Ricardo, quien a sus 66 años, ya jubilada, sigue montando hornos junto a su hija Noida Reyes Ricardo.

En una zona donde el acceso a recursos de este tipo se hace demasiado costoso, lo que parecen objetos comunes se vuelven llaves para la autonomía de su labor, reconocen facilitadoras del proyecto.carboneras jobabo las tunas yaidel 5

Las motosierras eléctricas, silenciosas y limpias, permitirán trabajar en un contexto en el que escasean los combustibles y los lubricantes. Las de combustión, más potentes, también son útiles para un entorno más pesado y complejo, donde el marabú, de una dureza reconocida popularmente, hace “chillar” cualquier filo.

Los machetes y hachas no son un retroceso tecnológico, sino un complemento indispensable para el desrame y el corte fino, claves en los montajes. La ropa y el calzado, por fin adecuados, evitarán accidentes, que muchas de esas mujeres han tomado ya como “parte del oficio”.

“Estamos a expensas de un corte, de pinchazos que, incluso, te pueden dejar inválida. Se trabaja como se puede y con lo que se puede. Ya nos hemos adaptado. Es riesgoso, pero me gusta lo que hago”, expone Marelis Montero Rodríguez.

La jornada no consistió solo en repartir instrumentos. Especialistas y coordinadores se sentaron con las carboneras, tomaron notas de sus historias de vida, escucharon qué las había traído hasta allí, qué sueños tienen, qué miedos las acompañan y cómo se sobreponen con tanta adaptabilidad. Ese intercambio resultó tan valioso como los insumos, porque permite ir ajustando el proyecto a las necesidades reales, no a las que se imaginan desde una oficina.

El proyecto quiere contribuir a la autonomía económica y corporal de madres adolescentes y jóvenes sin vínculo laboral, garantizar sus derechos sexuales y ofrecerles una vida libre de violencias basadas en género. Suena ambicioso, pero cuando se divisa a una de esas mujeres empuñando una motosierra por primera vez en medio de un marabuzal, se entiende que es camino que ya empezaron a andar con Carboneras.

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DIAGNÓSTICO QUE HABLA CLARO

Como parte de estos esfuerzos del proyecto, sus especialistas presentaron a dirigentes, directivos y representantes de diferentes instituciones del municipio el diagnóstico de la situación de adolescentes y jóvenes en Jobabo; datos que revelan aspectos alarmantes desde el enfoque educativo, demográfico, laboral, sanitario y sociológico. A la vez, se proyectan por una articulación imprescindible para transformar estereotipos de género, violencia basada en género y falta de acceso sistemático a información sobre derechos sexuales y reproductivos.

carboneras jobabo las tunas yaidel 1“Lo vemos como una oportunidad para una faena que ya tenemos encaminada aquí con la Estrategia de Desarrollo Municipal (EDM) y sus líneas estratégicas, porque podemos enriquecer el trabajo, enfocarlo hacia aristas que a veces no vemos y que son necesarias para una mejor articulación social y económica de nuestros grupos poblacionales”, precisó Blanca Iris Santana, especialista de Comercio Exterior en el Gobierno de la localidad.

La investigación incluyó cuestionarios sobre estereotipos de género, entrevistas a embarazadas y madres adolescentes, talleres con personas que conocen el territorio, y encuentros directos con las propias carboneras, sus familias y parte de la comunidad.

El resultado es una fotografía nítida de lo que ocurre en una de las zonas más vulnerables del país, con cifras que inquietan, pero también proyectan oportunidades, acciones que ilusionan y permiten mecanismos para revertir los problemas, ponderaron coordinadoras de Carboneras.

En salud sexual y reproductiva el diagnóstico encontró que las prácticas sexuales y embarazos no son planificados, lo que golpea el bienestar familiar desde lo económico y, además, desde lo emocional y lo cotidiano.

“Lo cierto es que eso las desvincula en cierto modo de los estudios, les vulnera el futuro laboral y las hace económicamente dependientes, en un entorno familiar que está lleno de estereotipos y puede llegar a ser violento”, reseña Lisandra Esquivel, especialista del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa).

Pero Carboneras no es un proyecto que solo detecte problemas. Va más allá. Lo que propone es una intervención integral, que combina tres elementos que rara vez van juntos: acompañamiento comunitario sostenido, formación real en autonomía económica y educación sexual. El diagnóstico justifica esta mirada amplia y la vuelve urgente.carboneras jobabo las tunas yaidel 8

Los especialistas identificaron una articulación muy inteligente en la cadena productiva del carbón vegetal, la cual puede ser una puerta para transformar estereotipos de género y reducir la violencia basada en género. ¿Cómo? Poniendo a las jóvenes en edad laboral a trabajar, a ganar su dinero, a relacionarse con otros adultos en un entorno productivo, donde puedan hablar sin los candados del hogar.

“En el municipio, gracias a estos enfoques, incluimos tales temas en una línea estratégica de la EDM; se llama Desarrollo social, comunitario, inclusivo y comunicativo, y diseñamos una política pública municipal, que tiene que ver con ello”, adelantó Eliades Labrada, director de Desarrollo en Jobabo.

El diagnóstico también reveló la falta de acceso sistemático a datos sobre derechos sexuales y reproductivos. No es que las jóvenes rechacen el conocimiento, es que la información llega mal, tarde o no llega. Los talleres esporádicos y las charlas de "una vez al año" no cambian conductas arraigadas. Se necesita presencia continua, conversaciones incómodas repetidas hasta que se vuelvan naturales y espacios donde preguntar sin sentirse juzgada, argumentaron en el intercambio.

El diagnóstico dio un lenguaje común y prioridades compartidas sobre temáticas sociales complejas y a veces puestas en un segundo plano, ante urgencias diarias del quehacer organizacional e institucional en la localidad.

Continuará la labor del proyecto en Jobabo, porque una jornada fructífera no es suficiente. Queda diseñar estrategias participativas, que fortalezcan la educación sexual previniendo embarazos tempranos, generar oportunidades económicas reales para estas madres bisoñas, y romper ciclos de vulnerabilidades y estereotipos, que se arrastran por generaciones, como prácticas que parecen apegarse a tradiciones familiares, que no se perciben a simple vista.

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