feria las tunas

Las Tunas._ Recién finalizó la Feria del Libro y la Literatura en Las Tunas, un evento que, aunque pequeño en comparación con anteriores capítulos, no renunció a su esencia.

Es verdad, no hubo muchos títulos, no asistieron autores foráneos, el parque Maceo no lució el esplendor de otros años, pero al menos se negó a morir, y eso también es válido. "A pesar de todo, estoy feliz, porque esta es la fiesta del escritor", escuché decir a Eduardo Rosell, uno de nuestros jóvenes escritores destacados.

feria libro las tunas26 1Estamos conscientes de que las deudas son muchas. Preparar un evento de esta envergadura en medio de las circunstancias adversas que vive el país se traduce en odisea. Hablamos de recursos, alimentación, hospedaje... en fin, logística. Y, por supuesto, una voluntad que debe imponerse con creces a las adversidades.

Pero bueno, salvando las escaseces y sinsabores que las circunstancias nos imponen, repasemos algunas cosas buenas y, más que gratas, necesarias, que acompañaron la recién finalizada Feria del Libro y la Literatura en Las Tunas.

Por un lado, el evento defendió sus espacios fundamentales, y no lo hizo por cumplir, o sea, epitelialmente, sino con una dignidad probada. Tuvimos Flores del alma, la cita nombrada como el primer libro publicado en Las Tunas, de la autoría de Manuel Nápoles Fajardo, Sanlope. Hasta el Comité Provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) llegaron versadores, narradores, cantantes, instrumentistas y otros artistas de la localidad para compartir mucho de lo bueno que tienen en materia creativa.feria libro las tunas26 2

No faltó el homenaje a dos hombres imprescindibles de nuestras letras: Adalberto Hechavarría Alonso (Majibacoa) y Jorge Luis Peña Reyes (Puerto Padre), a quienes se les dedicó el evento. Tampoco las presentaciones de libros como La guagua de Babel, con la que nuestro coterráneo Carlos Esquivel Guerra conquistara el premio Nicolás Guillén, de poesía.
Tuvimos a Tesoro de papel, para los niños, con presentaciones de artistas fieles y talentosos como Elizabeth Borrero y Luis Andrés Till, además de escritores que cultivan la literatura infantil al estilo de Yuslenis Molina.

Y Pensamiento literario, por supuesto, la joya teórica de esta fiesta, con acercamientos a variados e interesantes temas como la literatura rusa, el quehacer de las mujeres en la escritura y la remembranza al aliento dado por Fidel a la manifestación en el país.

Además, otras instituciones acogieron propuestas, como la Asociación Hermanos Saíz (AHS), la Plaza Martiana, la Fundación Nicolás Guillén (FNG), la Unión de Historiadores de Cuba... Igualmente, estuvieron presentes algunas publicaciones promocionales como El Guijarro, del taller literario El Cucalambé; Edición de Autor, del proyecto Cultura y Tuneridad; la Editorial Caminos, de la Red de Educadores Populares; y el plegable Solo de Poesía, nacido bajo la égida del intelectual Carlos Tamayo.

Los jóvenes, por su parte, hicieron gala del talento que les distingue, resaltando promesas de las letras como Esteban Daniel García (Edan Galo), quien con solo 16 años empezó su libro Necrófagos, el cual conquistó el Premio Décima Joven 2023.

Fueron solo dos días; nos quedamos inevitablemente con ganas de disfrutar más. El parque Maceo no pudo ser esta vez la sede principal, sino únicamente la calle Custodio Orive, en un lateral de ese sitio. Hubo pocos stands y no vimos como en otras ediciones a organismos diversos con sus anaqueles, pero sí debemos distinguir la sumatoria de la mipyme TecSoluciones con materiales útiles para la educación, además de las invitaciones propias de la editorial Sanlope. Nuestro sello local, de hecho, compartió alrededor de 30 títulos, entre formato digital e impreso. Aunque debemos también reconocer que nos duele la aún lejana presencia del ciudadano no artista como parte del público.

De que faltó mucho, lo sabemos. Pero tuvimos Feria del Libro y la Literatura cuando, siendo sinceros, ni la esperábamos... Y por ahí estuvieron nuestros autores que, no por locales, son menos valiosos, al contrario, la mayoría son multipremiados en prestigiosos certámenes. También tuvimos libros relevantes en expoventas como El maestro y Margarita, de Mijaíl Bulgákov, y otros similares emanados de la Biblioteca del Pueblo, así como Ingrávida estructura, compilación de Besú Guevara que recoge a varios decimistas notorios.

Así, detrás de esta modesta y hasta tímida cita, latieron corazones dispuestos a no renunciar a lo esencial: la magia de un libro y el agradecimiento eterno a nuestros inspiradores de la palabra.

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