raquel profesora musicaLas Tunas.- Las melodías fluyen por su voz. Su caminar dibuja un pentagrama y los pasillos de la escuela profesional de arte (EPA) El Cucalambé sienten el compás de sus pasos. Se dirige al aula, a formar a jóvenes que, como ella, son eternos enamorados de la música.

Santaclareña de nacimiento, pero tunera por adopción, Raquel Margarita González González, profesora de la EPA y jefa de cátedra de Asignaturas Teóricas, tiene mucho que contar. La pequeña que un día feliz aprobó los exámenes para estudiar piano, que siendo adolescente se presentó valiente ante un escenario, que ha tenido una “vida privilegiada”, hoy es parte del orgullo de una institución que la ha acogido durante tres décadas.

Su entrega a la Educación Artística en el territorio es encomiable, pero su historia comienza mucho antes. Raquel nació “inundada por la música”. Heredó ese amor de su mamá, a quien le debe todo: afinación, entonación, cantar... De su mano caminó hacia la Escuela Vocacional de Arte y esa fue la génesis para una vida profesional de logros y crecimiento.

“Entré en la línea de piano básico y ahí estuve durante siete años. Desde la infancia conté con maestros muy exigentes, que me aportaron mucho. Me invitaban a sus peñas, y de ahí fui captando esa otra faceta mía, la de cantante”, cuenta.

Su primera aparición ante un escenario fue en una noche de conciertos en una galería de arte, aquí en Las Tunas, muy pequeña aún. Una vez aprobado el pase de nivel en la Escuela Nacional de Arte (ENA), se incorporó al conservatorio Esteban Salas, de Santiago de Cuba, en la carrera de Asignaturas Teóricas, pero del cual salió graduada, también, como directora de conjuntos de música popular. Partió hacia allá con 14 años; era apenas una adolescente, pero con su ruta muy bien definida.

Una voz soprano que cautiva al más exigente de los oídos hizo que rápidamente destacara en la música coral. Así encabezó como solista el coro Sirenas, surgido a raíz del primer Festival de Coros Internacionales y el primero femenino de la provincia. Y continuó… Raquel participó en el coro femenino, en el mixto y en el creado para las graduaciones de las estudiantes de Dirección Coral.

Desde la Ciudad Heroica regaló su arte a través Ágape, un noneto que hacía música popular; y a su regreso a Las Tunas pasó a integrar Euterpe. Sin embargo, confiesa que la sonoridad femenina, “esa defensa por lo cubano”, siempre la ha atrapado. Así surgió la inspiración para crear su propia agrupación y una de sus mayores obras: Vocal Ancore.

Con ese nombre musical, que encierra fuerza y repetición, ocho mujeres defendieron tanto la música popular concertante como la cubana; a la vez que contribuían a la formación artística de los estudiantes de la Escuela de Arte. Raquel tiene el orgullo de que en esa agrupación estuvieron casi todas sus alumnas.

Ancore se mantuvo hasta el 2020 y entre sus muchas presentaciones estuvo la del Lazo Amarillo, por el regreso de los Cinco Héroes. Durante ocho años, y bajo la dirección de Raquel, este conjunto vocal se entregó al arte y a la formación de nuevas generaciones de músicos. Y entre varios reconocimientos, guarda uno especial recibido en el 2018 por la Dirección Provincial de Cultura.

“NO PUEDO RESPIRAR SI NO DOY UNA CLASE”

No solo la música habita desde niña en los sueños de Raquel, pues resulta que entre sus juguetes había uno escogido y muy especial: la pizarrita. Sí, ella estaba segura de que sería maestra. Hoy no concibe sus días sin desandar los pasillos de la EPA.

“Esta escuela es mi casa. No puedo respirar si no doy una clase porque esa es mi pasión. Modestamente, creo que lo he logrado; mis alumnos dicen que entienden mis lecciones, que aprenden las materias. Eso es lo más importante para mí, que al verme digan: ‘Esa fue mi profe y me enseñó bien’”, expresa.

Raquel no solo ha sido un pilar esencial en la Enseñanza Artística de Las Tunas, sus clases han llegado también a tierra holguinera. Porque ella es de las profesionales que ama enseñar “todo lo que haga falta”. Sobre sus hombros carga un reto como docente y jefa de cátedra. Reconoce que es una gran responsabilidad y por eso agradece a los excelentes estudiantes que ha tenido y a sus compañeros de trabajo. Entre todos crean proyectos y se ayudan constantemente.

Raquel Margarita, la cantante, soprano, profesora, madre amorosa y tunera de corazón, es parte indisoluble de la historia artística del Balcón del Oriente Cubano. De su alma musical aún nacen ideas, sueños, partituras… Y entre claves y corcheas, seguirá enseñando y forjando arte. 

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