
Las Tunas.- El primer secretario del Comité Central del Partido y presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Fidel Castro Ruz, inauguró el 14 de junio de 1980 el Combinado de la Salud, integrado por un hospital clínico-quirúrgico-ginecobstétrico, un hogar de ancianos, otro para impedidos físicos y mentales y el Politécnico de la Salud.
Momentos antes del acto oficial, el mandatario realizó un amplio recorrido de casi hora y media por el recinto hospitalario, donde dialogó con parte del personal médico. También se encontraban presentes el General de Ejército Raúl Castro, segundo secretario del Comité Central, y los miembros del Buró Político Ramiro Valdés Menéndez y Sergio del Valle; los integrantes del Secretariado Jorge Risquet y Antonio Pérez Herrero; Luis Alfonso Zayas, primer secretario del Partido en Las Tunas, y otros miembros del Comité Central.
El doctor Luis Rodríguez, director de la unidad asistencial, le ofreció una amplia panorámica del centro durante el periplo por las áreas de Rayos X, Cirugía General, Fisioterapia, Hospitalización, Radiología, Neumonología, Ginecología, Terapia Intensiva y especialidades quirúrgicas generales.
Fidel se preocupó por el origen y lugar de formación del personal médico y expresó su regocijo porque la mayoría era de la región oriental y forjados en el hospital Lenin, de Holguín. Igualmente indagó por la distancia entre camas en las zonas de hospitalización, la calidad de las mismas y su procedencia.
Después de varias explicaciones en una sala de Cirugía, el doctor Jeremías Hernández Ojito le expuso sobre las facilidades de trabajo ganadas en ese campo y cómo antes sin tenerlas se había realizado satisfactoriamente la intervención quirúrgica de las siamesas Marilyn y Mayelín en el “Lenin”. Sobre ese último aspecto, Fidel formuló varias preguntas relacionadas con el estado de salud y el desarrollo físico-mental de las niñas. Ojito respondió certeramente y su curioso interlocutor mostró interés por conocer las dos infantes de 6 años que disfrutaban de un crecimiento normal.
El Comandante en Jefe valoró altamente la calidad del acabado del edificio y sugirió que se mantuviera un buen servicio como lo requería el pueblo. Se preocupó, además, por el resto de las instalaciones del combinado. Al firmar el libro de visitas expresó: “Que la Patria revolucionaria y socialista prosiga realizando obras tan maravillosas como esta y prosiga formando especialistas y técnicos tan capaces y consagrados como los que hemos conocido hoy”.
Ya en el acto de inauguración, inicia su discurso refiriéndose a la visita efectuada dos años antes al territorio tras la inauguración de la Terminal de Azúcar a Granel de puerto Carúpano y las edificaciones que desde entonces se estaban realizando, entre ellas, el propio combinado. Comentó, además, sobre el hospital de Puerto Padre, en construcción, y dijo: “Vamos a ver si esa obra la podemos adelantar ahora, y satisfacer de forma más cabal las necesidades médicas de Las Tunas”.
Al abordar el proceso de transformación de la provincia recordó el hecho histórico del asalto al Polvorín de La Cadena y cuando Zayas, presente en la cita, y los otros combatientes se incorporaron a la lucha en la Sierra. Señaló que ellos “secundaron nuestro movimiento en condiciones muy difíciles, dando prueba de una extraordinaria presencia de ánimo”.
En su intervención se pregunta qué tenía Las Tunas, qué había hecho la nación por este punto de Cuba. Prácticamente nada -se responde- y solo con la Revolución comenzó el desarrollo que en los últimos años había ido alcanzando un ritmo acelerado.
Dijo que las instalaciones hoteleras existentes aquí estaban dedicadas a albergar técnicos, médicos e ingenieros y que harían falta viviendas no solo para ellos, sino además, para el pueblo. Manifestó la idea de alentar la construcción de casas en todas las áreas agrícolas al ser una provincia con enormes extensiones cañeras sin viviendas, donde las condiciones socioeconómicas de los trabajadores eran muy duras y pobres.
Expuso datos sobre la situación de la salud en Las Tunas antes de 1959, la que tenía rasgos y características idénticas a las de otras regiones del país, donde no existía una política nacional para el desarrollo de las más variadas prestaciones.
El hospital que se inauguraba oficialmente en esa jornada brindaría servicios clínico-quirúrgicos y ginecobstétricos, con 630 camas que podrían elevarse a 760 sin afectar el confort de los enfermos. Dotado con equipos de la más moderna tecnología; construido con un costo de 16 millones de pesos, de los cuales 13 millones 500 mil correspondieron al valor de la construcción civil y dos millones 500 mil a la adquisición de equipos médicos y no médicos. Se atenderían padecimientos de unas 28 especialidades diferentes, varias de las cuales abrirían por primera vez aquí.
Mientras, el Hogar de Ancianos quedaba inaugurado con una dotación de 150 camas y podía recibir otros 50 abuelos durante el día; con consultorio médico y áreas de artesanía, fisioterapia, recreación, huerto y otras. Incluía habitaciones para matrimonios que más bien, dicen, parecía un hotel. El inmueble estaba “concebido para que los ancianos que se alberguen se mantengan activos, para que puedan desarrollar sus capacidades y facultades, para que realmente dispongan de todo lo necesario y puedan disfrutar de una vejez agradable, tranquila y útil”.
Por su parte, el Hogar de Impedidos disponía de 100 plazas, al tiempo que la provincia tenía en lista de espera a 105 personas; pero con la posibilidad de atender a otras 50 cada jornada en horario diurno. Se trataba de una institución médico-psicopedagógica construida con el propósito de impactar en las capacidades dañadas hasta el límite máximo de lo posible, de tal manera que se facilitara la integración de los pacientes al seno de la colectividad.
Fidel, al referirse nuevamente al hospital en su alocución, manifestó: “Nosotros hemos visitado los salones, hemos visto los equipos, y realmente lo más moderno que existe en el mundo en materia de equipos médicos está ahí en ese hospital, lo que significará seguridad para la población de esta provincia; significará bienestar y tranquilidad para nuestro pueblo. Hemos conversado con los especialistas y de ellos hemos quedado con una gran impresión sobre su calidad técnica, su calidad humana y su calidad revolucionaria. Especialistas y técnicos formados en la Revolución”.
En sus palabras reconoció parte de la gloriosa historia y participación de los tuneros y tuneras en las luchas por la independencia. “La libertad no es un camino fácil, la verdadera libertad; la verdadera justicia no es un camino fácil, y nuestra historia nos lo enseña. Empezaron las luchas por la independencia en 1868, por aquí, por donde ustedes viven, por estas tierras que fueron bañadas con la sangre de tantos héroes… Nuestra responsabilidad histórica es saber qué hacemos con esa libertad y cómo empleamos la oportunidad que hemos conquistado en la historia”.
En los finales afirmó que no era posible concluir el acto “sin expresar nuestro más profundo reconocimiento a los obreros de la construcción que hicieron posible esta maravillosa obra y a todo el pueblo de Las Tunas, que tan entusiastamente participó en esta tarea de tanto beneficio para todos ustedes, de tanto beneficio para todo el pueblo; y que en la tarde de hoy constituye un motivo de orgullo para el pueblo de Las Tunas, un motivo de orgullo para todo nuestro pueblo y un motivo de orgullo para nuestro Partido”.
Un instante de gran alegría, compartido por los 50 mil tuneros que se congregaron en el acto, lo constituyó el minuto cuando el máximo dirigente cubano anunció que el principal centro del combinado, el recinto hospitalario, se denominaría Ernesto Guevara, como recordación al aniversario 52 de su natalicio. “El Che -dijo- como médico, como invasor, como internacionalista, como hombre íntegro, combatiente ejemplar, puro, profundo, intransigente; y tomando en cuenta su condición de médico, médico que fue de nuestra tropa en los primeros momentos hasta que se convirtió en jefe de tropas, su nombre será el nombre que lleve este hermoso hospital”.
Agregó que “si Maceo estuviera aquí junto a nosotros, apoyaría firmemente una idea como esta. Maceo tan valiente, tan puro, tan leal, tan disciplinado, tan agradecido, recordaría (…), con la misma gratitud que nosotros, el gesto de este hijo del pueblo argentino que se unió a nosotros, (…) y dio su vida por la causa de la liberación de este continente. (…) Obras como esta son un digno homenaje a la memoria de Maceo y del Che”, concluyó.

