
Las Tunas.- Nuestra provincia se posiciona como un referente en la transición energética en Cuba, tras la conclusión de un importante polo de generación solar fotovoltaica que ya reporta beneficios tangibles para la población, especialmente en el aseguramiento de servicios de agua y salud durante el horario diurno.
Anisley Santiesteban Velázquez, director general de la Empresa Eléctrica Las Tunas, en entrevista a nuestro medio detalló que en el territorio ya se concluyeron ocho parques solares fotovoltaicos, incluyendo el de Punta Brava, en el municipio de Amancio.
"En su conjunto, estas instalaciones tienen una capacidad instalada teórica de 64,8 megawatts (MW) de energía solar fotovoltaica. No obstante, esa cifra crecerá significativamente a corto plazo, pues con la culminación del de Veguita (comparte las comunidades de La Veguita -municipio de Las Tunas- y Villaverde -Manatí), en el instante que lo haga la Empresa de Fuentes Renovables de Energía (Emfre) de Granma, ya llegaríamos a cerca de 85 MW de energía.
"Esta capacidad permite una disponibilidad bastante importante durante el día. En el caso de los parques de mayor envergadura, como Nueva Línea (Puerto Padre), la Subestación 220 kV en el municipio cabecera y el propio Veguita, una vez que comiencen a sincronizarse al Sistema Electroenergético Nacional (SEN), el aporte será sustancial.
"Los parques más pequeños (de 2,2, 4,4 y 5 MW) ubicados en Manatí, Puerto Padre, Blanca Rosa y Punta Brava, también inyectan su energía al sistema", refirió el directivo.
Uno de los aspectos más relevantes destacados por el director general es el uso estratégico de la energía solar para mitigar los efectos de los apagones.
¿Qué nos ha permitido esa energía solar fotovoltaica en este instante?
"Hemos garantizado, al menos con la energía disponible, hasta un promedio de dos horas y media durante el día en los municipios", afirmó.
Pero el impacto va más allá, llegando a servicios sensibles como el abastecimiento de agua y la Salud, y estableciendo calendarios de protección.
"Los sábados se ofrecen cerca de seis horas al municipio de Jobabo, para el bombeo desde Birama, asegurando el servicio de agua en esa localidad. Y diariamente garantizamos 24 horas para los tres bombeos principales de la cabecera provincial (Piedra Hueca, Rincón y Cayojo).
"Los domingos se protege el circuito TK47 en Puerto Padre (de cerca de 7 MW) entre cinco y siete horas, para suministrar agua a la zona de La Micro, donde se ubican los edificios de esa localidad, un área bien complicada con este vital recurso. Los martes respaldamos el bombeo en Vázquez a través del TK50, beneficiando a esa comunidad y al llenado de un tren de agua que abastece a Manatí y Puerto Padre", refirió Santiesteban Velázquez.
Asimismo, subrayó que "relativamente todos los días existe un nivel de protección importante que se hace coincidir no solo con el agua, sino también con algunos servicios de Salud en los municipios que se brindan con esa energía solar fotovoltaica".
El directivo confirmó que la inversión en el parque eólico no se paraliza, obra que debe aportar en esta fase 33 MW aproximadamente, lo que permitiría a la provincia estar en mejores circunstancias.
En este sentido, Santiesteban Velázquez reveló una aspiración de los trabajadores de la Empresa Eléctrica aquí: replicar el experimento realizado en la provincia de Pinar del Río, de autoabastecimiento territorial con fuentes renovables durante el horario diurno.
"Estamos en la disposición de cuando se determine, mejorar las condiciones del sistema como tal, empezar a realizar un experimento que garantizaría, quizás no el cubrimiento de la demanda las 24 horas, pero sí dar un poco más de energía a los diferentes circuitos de los municipios durante el día, para que todo el mundo disfrute de la electricidad", explicó.
Sobre el comportamiento ante una caída del SEN, el director general aseguró que "nosotros, ante la eventual desconexión del SEN, hemos establecido un protocolo. Este consiste en arrancar primero los grupos electrógenos de emergencia (de fueloil y diésel) para crear una microisla, y luego inyectar energía de los parques solares, pero con una limitación controlada.
"Las nubes provocan grandes fluctuaciones. Pasa una nube y cae muy rápido la potencia, la nube se va y sube la potencia. Esas fluctuaciones provocan inestabilidad en el sistema y, por ende, la caída del mismo", aclaró. Por ello, se limitan los inversores a 1 MW cada uno, obteniendo una salida estable de 7 MW por parque.
Gracias a este procedimiento, "cuando ha habido caída del sistema, hemos podido, en ocasiones, darles servicio a los municipios".
El directivo reconoció que los terruños del sur (Jobabo, Colombia y Amancio) suelen quedar sin cobertura en estos eventos; la instalación de un sistema de almacenamiento en Punta Brava podría cambiar esa realidad. El parque, de 5 MW, cuenta con 1 MW de batería. Aunque aún se realizan pruebas y se espera la asistencia técnica, el objetivo es que, ante una caída, ese MW de batería permita garantizar una microisla para el circuito principal de "Amancio", asegurando así las comunicaciones, el bombeo de agua y el hospital del municipio.

