Martes, 17 Abril 2018 07:24

El llamado irremediable del mar

Escrito por Elena Diego Parra
El llamado irremediable del mar Fotos: ReyLópez.

"Jesús Menéndez", Las Tunas.- Eran más de las 10:00 de la mañana. Cuando bajamos de la "guagüita" de Pérez y pusimos los pies en la arena, el olor del mar y la brisa se hicieron tan fuertes que se apoderaron de nuestros sentidos. La quietud era como un grito, había muy pocas personas en la playa y solo se escuchaba el sonido lento de las olas.

La comunidad ya no es un pequeño asentamiento de cocoa, tablas y un poco de mampostería. Casas modernas, fuertes y confortables y decoraciones con gran estilo, abundan ahora por allí. En medio del lugar, encontramos a una pequeña construcción con la fachada un poco deteriorada y un pedazo de piso al frente, sin paredes ni techo, probablemente un recuerdo de la furia conque Irma azotó a esos lares.
A simple vista no parecía haber, en ese establecimiento, nada que pudiera llamar nuestra atención. Sin embargo, cuando por la puerta salió aquella mujer cincuentona, corpulenta, con la mirada y el porte de un general, supimos que estábamos en el sitio exacto en el que debíamos estar y 10 minutos después, conocimos a una de las mejores anfitrionas que ha tenido nuestro equipo de prensa.
                                                        CAPITANA EN TIERRA FIRME
Flor es una conversadora nata, casi una cronista, chaparrera de las buenas, de esas que sienten una conexión fuerte y natural con su terruño. Desde hace 34 años administra el restaurante La Herradura, único establecimiento gastronómico estatal de la Empresa Municipal de Jesús Menéndez que existe en la playa de igual nombre, acompañada de un equipo que integran un dulcero, una cocinera, una auxiliar de contabilidad y dos dependientas.
ranchon-herradura-tunas1"Prestamos servicios todo el año. Tenemos una repostería, restaurante con buenos precios y todo con calidad. La oferta principal es el pescado y casi nunca falta porque mediante el convenio con una cooperativa de pescadores nos lo entregan directamente. Formamos parte también del Sistema de Atención a la Familia (SAF), con 14 comensales y les hago hasta 'tostones' tres veces por semana", nos cuenta Flor.
"Tenemos un plan mensual de 200 mil pesos, pero lo cumplimos y vendemos cuatro o cinco millones de pesos al año, si no nos faltan los recursos. Estamos acogidos al sistema de pago por resultados y aunque hace dos meses no salimos muy bien, generalmente cobramos muy buen salario.
"Somos de Chaparra y viajamos todos los días. Tenemos muchos problemas de transportación, en esta zona laboran más de 56 personas entre estatales y cuentapropistas y es muy difícil llegar. Una guagua de transporte entraba a las 7:00 de la mañana y hace más de un año que no hace este recorrido, porque la alquilan ahora para dar viajes a otros lugares".
Muy cerca hay varias carpas con ofertas de comida y bebidas no estatales. Al preguntarle por la competencia que pueden representar los particulares, dice muy tranquila: "a nosotros no nos tumba la venta nadie, si tenemos bocaditos, dulces, refrescos y comida, lo vendemos todo, aquí no hay miedo", y sonríe con ese desenfado que atrapa a los transeúntes y que es motor impulsor, para que su local sea el alma de aquel paraje.
                                                              UN MAR DE ANÉCDOTAS
Más de 10 horas permanecen diariamente allí durante todo el año. En el verano incluso duermen, porque prestan servicios hasta las 12:00 de la noche y solo van a sus casas una vez por semana, cada uno. No obstante, el tiempo se esfuma entre especias, adobos y mezclas, que luego se convierten en ese arroz con pollo que es el encanto de los lugareños. La dulcería, aunque al igual que la cocina es rústica y con muy pocas condiciones, oferta gran variedad de dulces.ranchon-herradura-tunas2
Juan Yoao, el respostero, nos explica mientras saca una bandeja de merengues del horno de carbón, que todos los días hace mantecaditos, brazos gitano, cuñas y panetelas grandes adornadas si alguien las pide. "Si una familia quiere celebrar un cumpleaños le hacemos el pastel y el buffet completo. Con lo que tengamos le ofertamos también las croquetas, los bocaditos y el refresco."
ranchon-herradura-tunas3"Nos levantamos todos los días a las 5:00 de la mañana y salimos para la carretara a aventurarnos, pero todo el que pasa nos recoge -dice Briseida, mientras remueve un guiso de pollo sin apartarse un instante del fogón, como si en aquel sazón le fuera la vida-. A las 7:00 de la mañana estamos todos aquí, colamos café, preparamos el desayuno para los trabajadores y enseguida rompemos a vender lo que tengamos".
"El año pasado fuimos al carnaval de Las Tunas y estuvimos en el área del tanque de Buena Vista desde el miércoles hasta el lunes. A veces muy tarde en la noche se acababa el hielo y lo buscábamos con una carretilla en la planta que está al frente", nos dice Yanelis, cuya memoria luego de 12 años, es un pozo de anécdotas, sin embargo lo que más recuerda de esa vez, es cómo amanecían bailando al ritmo de Elito Revé y Cándido Fabré.
En el olvido queda que para descansar tenían que turnarse por las madrugadas el único catre que tenían y del baño a las 5:00 de la mañana, dentro de un parabán construido con los guacales vacíos de cerveza. Lo mejor de esta historia es que quien visite el restaurante, tendrá la oportunidad de conocer los protagonistas de estas líneas y constatar que allí sobran la buena energía y las ganas de hacer.
                                                 DESAFIANDO LOS CAPRICHOS DEL MAR
Los eventos climatológicos han hecho estragos por allá. Durante su paso, las olas son cada vez más altas y el mar llega más adentro. "Antes estábamos en la orilla de la playa y teníamos un ranchón grande, mas como estábamos sobre la duna lo derrumbaron para hacerla más lejos. Esta construcción es temporal, los ciclones la tumbaron tres veces, pero la levantamos de nuevo y lo haremos las veces que sea necesario.
ranchon-herradura-tunas4"El lujo de esta playa es esta unidad, porque con lo poco que tenemos hay mucha higiene y calidad. No tenemos condiciones, sí excelente material humano. Participamos en los proyectos comunitarios provinciales y vamos varias veces al año al municipio de Las Tunas al jaleo mambí. No nos hemos recuperado del ciclón, tenemos metas y no nos podemos quedar por debajo, cumpliremos como lo hemos hecho siempre", afirma Flor y vuelve a regalarnos esa sonrisa que marca el talento de su desempeño.
Nos acompaña y despedimos a la salida, sin tiempo apenas para agradecer los buenos gestos y el calor humano, pero contentos de ver que tienen proyectos halagüeños. Antes de que comience la próxima etapa veraniega debe ejecutarse una inversión para reconstruir el ranchón, hacer una cantina y ampliar el restaurante. Esto devolverá el esplendor y el confort a La Herradura.

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