Argelio Luis Corría Pérez, funcionario del Gobierno provincial, declaró a la ACN que en el presente año se deben facturar tres millones de unidades y el objetivo es producir un millón más para el 2020, pues el territorio posee los recursos naturales necesarios para materializar ese propósito.
Precisó que hasta el cierre de junio el cumplimiento de lo planificado marchaba al 95 por ciento, con un ligero atraso que, avizoró, no impedirá cumplir con la meta de este 2019, período en el cual las autoridades locales insisten en la necesidad de incentivar la producción local de materiales de construcción.
Corría Pérez añadió que en Las Tunas funcionan 16 tejares estatales y unos 60 son operados por trabajadores por cuenta propia, lo cuales sostienen un peso importante en la fabricación de los ladrillos de barro utilizados para levantar paredes o techos en forma de bóvedas, una técnica en la que la provincia acumula mucha experiencia.
Sobre los beneficios de esta tradición artesanal, Dilton Burgueño Machado, administrador del tejar La Teja, perteneciente a la Empresa de Mantenimiento Constructivo y un viejo conocedor del tema, destacó las potencialidades de Las Tunas en la obtención de barro para la fabricación de ladrillos, racillas, losas de piso, entre otros surtidos.
Reiteró las bondades del barro, un elemento natural que no necesita de otros componentes como el cemento, y explicó que un buen ladrillo solo precisa de un 60 o 70 por ciento de arcilla, de acuerdo al grado de plasticidad, y un 30 de arenón, más el debido tiempo en el horno.
Burgueño reconoce lo importante de emprender una ofensiva en la producción de ladrillos, pero advierte que antes de abrirr nuevas unidades, primeramente hay que crear las condiciones necesarias, de lo contrario es aconsejable explotar la totalidad de las capacidades productivas existentes, que no siempre se aprovechan.
En este sentido, citó los tejares Israel Marrero y Marañón, ambos pertenecientes a Mantenimiento Constructivo, cuyas producciones, refirió, son inferiores a sus posibilidades y podrían suministrar el ladrillo necesario para las grandes urbanizaciones como el polo Voluntad Tunera, en la capital provincial.
Para este alfarero, los elementos para levantar las viviendas que necesita la provincia están en el suelo, extraerlos y darles buen provecho solo depende del interés, voluntad y la vergüenza del hombre capaz de transformar el fango en un elemento útil y necesario para edificar las casas.






















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