Las Tunas.- En medio de las dificultades que enfrenta el país, los círculos infantiles han tenido que reorganizarse para garantizar la atención a los más pequeños. Dulce Alcina Rodríguez, directora del círculo infantil Pequeños Capullos, de la provincia de Las Tunas, explica como han dado seguimiento a las orientaciones de las autoridades provinciales, municipales y de la primera infancia, siempre con el objetivo de mantener el servicio y transmitir confianza a las familias.
“La primera medida fue reunir al consejo de dirección, donde se analizaron las responsabilidades de cada factor y se informó a las familias sobre la situación”, comentó. La directora insiste en que la educación, al igual que la salud, es una prioridad nacional, y que la primera infancia requiere especial atención. Por ello se flexibilizaron los horarios de entrada y recogida de los niños atendiendo a las dificultades de transporte, y además se buscó el apoyo directo de los padres.
“Muchas familias han contribuido con el agua, la leña y la ayuda en el traslado de alimentos, utilizando medios eléctricos como motorinas y mototaxis. Aquí tenemos un personal aguerrido, que no duda en cocinar con leña si es necesario, porque lo importante es que los niños reciban sus alimentos bien elaborados”, subraya Rodríguez.
La institución también ha adoptado medidas de ahorro de agua, electricidad y combustible. Se realizan “auto-cortes” de corriente; se desconectan equipos innecesarios y se utiliza carbón para cocinar, mientras que los trabajadores se han sumado a labores de la defensa y el autoconsumo. “En los huertos de esta institución se han recogido plátanos, especias y otros productos que complementan la alimentación de los infantes. La familia ha respondido positivamente, sin mostrar insatisfacción. No es momento de alarmarse, sino de plantar los pies sobre la tierra y estar claros de la situación”.
Los pequeños, mientras tanto, continúan su rutina en un ambiente de normalidad y tranquilidad, jugando y aprendiendo, como siempre. Rodríguez explica que, aunque las condiciones obligan a reorganizar constantemente los servicios, la disposición del personal y el respaldo de las familias han permitido sostener la atención y el bienestar de los niños.
Incluso se ha garantizado la alimentación de los trabajadores, aunque se prevé reorganizar las instalaciones si en algún momento no fuera posible ofrecerles almuerzo. “Ahora es esta medida y mañana quizás sean otras, pero siempre con tranquilidad y con la certeza de que la primera infancia sigue siendo una prioridad en Cuba”, concluye.
Entre el apoyo familiar y el compromiso del personal, este centro educativo ha continuado su docencia con normalidad. Según lo expresado por Dulce Alcina, “la infancia no se detiene”.

