Jueves, 07 Diciembre 2017 04:54

Juan, el cronista

Escrito por José Armando Fernández Salazar
Juan, el cronista Foto tomada del perfil de facebook.

Las Tunas.- Manatí es un pueblo raro para ser el lugar de nacimiento de un periodista. Nada más alejado de la espectacularidad de la noticia que el lento transcurso del tiempo en un batey azucarero.

Entre silbido y silbido del ingenio, las señoras comentaban el chanchullo del momento y los viejos hablan mal de los jóvenes en el parque. En las noches, los portales de las casas se convierten en retablos, y siempre aparece algún cuentero popular para narrar historias que alguna vez fueron ciertas, aunque de tanto manosearlas se han convertido en leyendas.

Quizás de esas raíces le viene al colega Juan Morales Agüero (Manatí, 1955) su facilidad para contar lo que le rodea, pero en un acto de justicia periodística, no puede cambiar los hechos, y se limita a presentarlos, con originalidad, humor y pasión por el idioma, tal cual como son. ¡Y qué olfato el de este cronista para encontrar historias legendarias!

Uno siempre quiere encontrarse con Juan en cualquier momento del día. En su memoria tiene un pozo infinito de anécdotas que comparte con quienes tienen un tiempo para escucharlo, sin mayor interés que el de conquistar una sonrisa y la complicidad de los que son buenos escuchando.

Juan es un cronista natural: perspicaz en los detalles de los protagonistas de sus historias, quisquilloso con las palabras y con un atinado sentido dramático de sus textos. Es un estudioso de la técnica periodística y acertado ejecutante. A veces escribe por inspiración y otras porque no queda más remedio, pero siempre entrega a la página en blanco un ejercicio idiomático original y sin que puedan percibirse las costuras.

Puede convertirse en un hábito leer a Juan, como mismo escucharlo. Cada viernes sus lectores esperaban encontrarse con una nueva sorpresa o historia en su ya desaparecida sección Variedades, del periódico 26. En aquel angosto espacio vieron la luz olvidadas figuras ilustres y pintorescos personajes salvados del anonimato, gracias a la pluma del cronista.

Variedades permitió a Juan encontrarse con el patrimonio inmaterial de la localidad, que corría el peligro de la amnesia por su pasado de incendios y desmemorias. Y así nació Postales tuneras, impresa por primera vez en el 2005 por la editorial Sanlope.postales-lastunas

Yo fui de los que no alcanzó ejemplares en aquella ocasión y tuve que esperar hasta la segunda reedición para poder hacerme de uno, que vilmente alguien me pidió y nunca me devolvió. Por eso la alegría de esta nueva aventura literaria, otra vez con la complicidad de la Sanlope.

El texto aparece ahora ampliado y corregido, y se incluyen 27 crónicas escritas entre los años 2005 y 2009.
Es un libro de personajes como José Fernández León (el último cubano que perdió con Capablanca), Petronila Almaguer (La reina cubana de la mocha) y Jorge Márquez (El pararrayos de San Manuel).
El paisaje urbano de Las Tunas y Puerto Padre, los parques, los cines, incluso el cementerio, evidencian también la capacidad de Morales para encontrar historias atrayentes y comunicarlas con un estilo ameno.

El reportero encontrará en estas páginas un ejercicio original de la profesión. El escritor quizás confirme con él que, ciertamente, las fronteras entre literatura y periodismo no son más que divisiones formales, porque en el fondo tienen el mismo espíritu. El historiador apreciará las habilidades del autor para narrar el pasado con rigor y sin didactismos. Los amigos de Juan, tendremos una buena excusa para celebrar. El lector disfrutará la oportunidad de encontrarse como protagonista de la obra de un hombre que se levanta todos los días y sale a la calle a pulsar el tiempo, la vida y la gente, y luego escapa de la soledad de las palabras, el café y las madrugadas.

Visto 173 veces Modificado por última vez en Viernes, 08 Diciembre 2017 05:41

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